Comer en Dinant

Couques de Dinant

couques de Dinant

No es Dinant una ciudad que tenga una especialidad culinaria propia. Sus platos suelen ser los que habitualmente podemos encontrarnos por toda Bélgica con preferencia hacia el pescado y el marisco que, habitualmente, se sube por el Mosa.  Aún así, es una cocina variada y realmente rica, aunque guarda ciertas raíces francesas en algunos platos.

Entrantes

Los caldos de carne de ave suelen abrir muy bien las comidas en Dinant, aunque probablemente sean un plato más invernal. Éstos, incluso, suelen servirlos en un tazón al principio, junto con el pan y la mantequilla que siempre acompaña. Sin embargo, hay tres platos que os encontraréis en todas las cartas que miréis:

– Las gambas, que aquí en Dinant suelen ser muy pequeñas cuando se sirven en ensaladas o acompañamientos. Sin embargo, también hay diferentes platos de “scampi” (que es la particular traducción de las gambas) que podéis pedir como entrantes.
– Las croquetas, tanto de queso como de gambas
– El jamón de las Ardenas, típico de esta zona.

Carnes y pescados

El plato belga por excelencia, o al menos, el más turístico, es el mejillón (moules) que puedes encontrarlos por muchos sitios y en diferentes estilos, bien sea cocinados al vapor, al vino blanco o a la crema, entre otras muchas variedades.

Del mismo modo, la trucha, aunque se puede encontrar en otras partes del país, en Dinant, dicen los lugareños, que se comen algunas de las mejores. El salmón, tanto ahumado (lo más típico) como cocinado lo encontraréis en guisos y como entrantes. Entre los moluscos, las ostras podéis encontrarlas en sitios especializados.

Salmón en queso asado

salmón sobre queso de abadía asado

El waterzooi, por su parte, es un guiso con bastante caldo, hecho de pescado o de ave.

En cuanto a las carnes, hay un plato exquisito que a mí, particularmente, me gustó mucho y que, en cierto modo, me recuerda al goulash. Se trata de la “carbonnada a la flammande” (a la flamenca). Un guiso tradicional hecho con carne de vaca cocida y en salsa, elaborada, cómo no, con cerveza.

Mientras los pescados tienen cierto toque proveniente de la cocina francesa, los platos de carne suelen ser más contundentes, acercándose así a las tradiciones germanas. Las salchichas podéis encontrarlas en casi todos los restaurantes. Son las clásicas bratwurst o biernacker que tanto gustan, por su tamaño y por su sabor. Aquí están cocinadas habitualmente también con cerveza y acompañadas, claro está, de las patatas fritas.

Éstas, las patatas fritas, son un plato exageradamente arraigado en la cultura belga. ¡Hasta los mejillones los acompañan de patatas fritas! Y es que no os será complicado encontrar freidurías (“fritures”) donde comprar por la calle cartuchos de patatas que os servirán con diferentes salsas.

En Dinant, una carne muy solicitada es la de caza, en temporada, claro está. La liebre, el jabato, los faisanes y el ciervo son tradicionales en las recetas locales.

Repostería

Si nos vamos a los dulces, aquí el abanico de posibilidades se amplía. Curiosamente, Dinant no es una ciudad que destaque por sus chocolaterías. No vayáis pensando en comprar chocolates, porque es difícil encontrar tiendas que se especialicen exclusivamente en chocolates como ocurre en Bruselas, por ejemplo. Pero eso sí, los postres de chocolate son abundantes, desde las mousses, hasta las tartas o los helados.

Hay dos productos típicos de Dinant:

–  La couque de Dinant es famosa en todo el país, y uno de los productos más típicos locales, hecho exclusivamente con harina y miel caramelizada. Hay varias fábricas en la ciudad, y estas galletas son uno de los productos más comprados por los turistas. Destacan por su forma, que representan a los motivos más variados, bien sean monumentos, figuras o recuerdos festivos, por citaros algunos. Además, curiosamente, son hechas una a una, individualmente, a mano.
–  La torta flamiche es salada y está hecha, en Dinant, como variante a la clásica flamiche francesa, con huevos y requesón. Desgraciadamente, encontrar la flamiche de Dinant es verdaderamente difícil, y es que sólo se vende tres o cuatro veces al año, coincidiendo con fiestas principales.

Además, podemos encontrar las tortas con arroz, unas riquísimas tortas con azúcar, y la conocida allí como “torta al djote”.

Quesos

La variedad de quesos allí es abrumadora. Tanto es así que en los restaurantes uno de los platos de postres siempre suele ser la tabla de quesos variadas. En Dinant podréis probar los quesos de Maredsous, Chimay y Orval, que tienen denominación de origen protegida. Y éstos tres son algunos de los varios que podréis catar. Y es que como los monjes, para elaborar cervezas y quesos, nadie mejor.

Cervezas

¿Qué contaros de la cerveza belga? Para mí, personalmente, no hay ninguna mejor. Sabrosa y para todos los gustos, son cervezas que no podemos beber para refrescarnos como hacemos en España, sino para paladearlas, para exprimirles todo su sabor y extraer cada uno de sus ingredientes.

Las cervezas trapenses son las únicas del mundo elaboradas íntegramente en el interior de la Abadía, siguiendo fórmulas tradicionales. Sólo hay siete marcas trapenses y seis están en Bélgica, tres de ellas, además, muy cerquita de Dinant. Se trata de la Chimay, de la Rochefort y de la Orval.

Pero aparte de éstas, cómo no hablaros de la Maredsous, cuya abadía está a pocos kilómetros de la ciudad; de la Leffe, también abadía cercana; de la Floreffe; de la Duvel, o la Grimbergen… Cientos de cervezas para catar que harán las delicias de los muy cerveceros.

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