La Couque de Dinant, lo más típico de la ciudad

Moldes para las Couques de Dinant

Si hay un elemento típico en la ciudad esa es la Couque de Dinant, una variedad de galleta caramelizada cuya fórmula es originaria de aquí , lo que le ha valido ser conocida en toda Bélgica y en bastantes sitios más allá de sus fronteras.

Nada más llegar a la ciudad veréis símbolos de estas galletas por todas las tiendas y pastelerías de Dinant. Es clásica de allí, y de cara a los turistas muy comercial, hasta el punto de que se convierte en una de las compras inexcusables que hay que hacer allí.

Lo curioso de este producto son los sentimientos encontrados que produce en quien las prueba. A pesar de ser algo ten personal de Dinant, no es tan apreciado por la gente local como pueda serlo para nosotros, los turistas, ávidos de probar cosas nuevas. Quizás sea su extrema dureza, quizás su sabor tan dulce, pero lo cierto es que es de esos productos gastronómicos que o te gusta o no y que no tiene término medio.

Yo tuve la suerte de estar en una de las fábricas originales de la Couque de Dinant, una de las más apreciadas, antigüas y conocidas, además, de la ciudad: la fábrica de Couques de V. Collard, sita en el mismo centro de Dinant.

¿Cómo se hacen las Couques de Dinant?

V. Collard viene fabricando estas galletas desde el año 1774 con unas técnicas que se fueron trasladando de generación en generación hasta llegar a hoy día. Es, sin duda, una visita, cuando menos curiosa, por participar de algo que se ha convertido en parte de la cultura de Dinant.

Queda dicho que la Couque de Dinant es una galleta artesanal hecha de harina, miel y azúcar. Lo realmente mencionable de su elaboración es que se hacen a mano, una por una. Sí, parece increíble hoy día, pero es así, lo que por un lado la convierten en algo más entrañable, y por otro, obliga a que su producción sea menor y en algunos casos, incluso por encargo. De hecho, según me comentaron, vienen haciendo unas 400/500 couques diarias  de diferentes tamaños.

Mayormente, la pasta inicial está formada por harina y miel al 50%. Una vez amasado todo, se cortan por tandas y se hacen las figuras mediante unos moldes especiales. Dentro de ese molde individual la masa es aplastada con la palma de la mano para que tome la forma perfecta de su molde. Hecho ésto, se desmolda y se ponen una por una en una bandeja sobre un papel de hornear ligeramente engrasado.

Couques de Dinant

Pasamos a la sala de hornos. Espectaculares los hornos por su antigüedad, pues conservan los originales, materialmente incrustados en la piedra de las paredes de la fábrica. El horno ha sido previamente precalentado durante 15 minutos a 300º C. Una vez alcanza esa temperatura, la bandeja con las Couques se introduce y en poco tiempo, la miel de las galletas se carameliza, dándole a la Couque esa textura firma y compacta y esa vistosidad tan brillante.

Y para comprar las couques de Dinant

Si las compráis, la galleta puede mantenerse durante meses, aunque lo cierto es que a mí, tras el viaje, se me reblandeció un poco. Al menos me sirvió para poderlas comer más fácilmente, eso sí.

¿Los precios? pues desde 2 euros en adelante, dependiendo del tamaño. E incluso pueden encargarse y pedirles la forma que queramos. Evidentemente nos saldrán más caras porque tienen que encargar el molde de la figura que hayamos pedido antes de hacerla, pero eso permite que casi cualquier forma esté permitida para la Couque de Dinant.

Por cierto, para visitar la fábrica de V. Collard hay que ir en grupo y reservar con antelación. Aunque ya os hablaremos de la fábrica más adelante, adelantaros que los precios de la visita es de 4 euros para los adultos y 3 euros para los niños.

Y para seguir saboreando Dinant

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