La Ciudadela de Dinant, imponente fortaleza

Ciudadela de Dinant

Cuando os hablaba sobre qué ver en Dinant, os hablaba de una ciudad aguerrida defendida por los imponentes muros de su Ciudadela. Es, sin duda, esta imagen, la de la ciudad a sus pies la primera impresión que se recibe de Dinant. Admirarla es detenerse y constatar cuántas historias hubo de vivir la ciudad y su fortaleza, antes castillo: la devastación a la que sometieron a la ciudad los soldados de Carlos el temerario en el año 1466; la de la invasión de las tropas de Luis XIV en el siglo XVII o la asolación de Dinant en el transcurso de la Primera Guerra Mundial, entre otros.

El paseo por esta Ciudadela es sencillamente sobrecogedor, por sus laberintos de pasillos, por sus almenas, por los cañones que aún se conservan, por su museo de armas y, sobre todo, al final, por la representación que hacen de las trincheras que tan famosa hizo a esta zona de las Ardenas durante la primera gran guerra.

El primer castillo fortificado se construyó sobre el año 1040. Por su parte, el puente que da entrada a la ciudad se levantó sobre el 1080. Así es como crecieron las ciudades que se pueden visitar a todo lo largo del Mosa. Alrededor de un puente que las comunicaba comercialmente por el río, y a las faldas de un castillo que las protegía. En este sentido, Dinant es el ejemplo perfecto de una ciudad medieval.

En el año 1466, el mencionado Carlos el Temerario devastó tanto la ciudad como el castillo, que no se reconstruyó sino hasta el año 1523, y fue en el 1577 cuando se construyó la escalera que da pie a la Ciudadela y que hoy día aún se utiliza con sus 408 escalones.

Su segundo episodio histórico trágico lo vivió entre los años 1675 y 1698 cuando Luis XIV, rey de Francia ocupó la ciudad. Fue Vauban, un arquitecto de la corte francesa quien le dio un cambio importante, pero fue casi trescientos años después, en el año 1818 cuando se derruyó aquel castillo para levantar la actual fortaleza.

En el año 1868 la Ciudadela dejó de ser militar y llegaron los primeros turistas, y fue en el año 1878 cuando se vendió al sector privado.

Una vez más la Ciudadela no pudo abstraerse de las consecuencias de una guerra cuando entre los años 1914 y 1918, la misma cayó tanto en manos aliadas como alemanas. Fue en la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes dejaron muchos de los cañones que hoy día aún se conservan en sus torreones.

Todos estos hechos pueden revivirse dentro de sus murallas. Sí, hay que subir los muchos escalones para verla, o subir al telesférico que se construyó para ir arriba, o ir en coche por la carretera trasera que le da acceso, pero bien merece la pena su visita. No sólo por su peso histórico y porque es allí donde conoceremos de primera mano todo lo que ha vivido Dinant, sino por las imborrables imagenes que dejará en nuestra cámara y en nuestra retina las preciosas vistas que desde allí arriba se tienen de la ciudad a sus pies y de todo el curso del Mosa.

Interior de la Ciudadela

El interior del castillo nos llevará por diferentes secciones:

El Patio Central en el que podréis admirar dos grandes cañones que datan de los años 1820 y 1830.

La Gran Galería y el Polvorín, que nos llevará por un angustioso pasillo cerrado con unas pocas aspilleras (estrechos ventanucos) desde los que se defendía la ciudad y el puente levadizo y, a su vez, el Polvorín, del que se surtían las tropas.

El Túnel del Tiempo, como lo han dado en llamar, nos evoca los tres episodios más conocidos (y que ya os he mencionado) de la Historia de Dinant.

Los calabozos nos mostrará el aspecto más lúgubre y tenebroso de la Ciudadela.

– A un lado de la fortaleza hay varias habitaciones ambientadas en otros años donde se representa la vida diaria de aquel castillo en las cocinas, las forjas o la panadería.

Sala de Armas del magnífico museo histórico que allí se encuentra y la carroza de Madame de Maintenon que pasó por el castillo en el año 1692, nos darán paso a uan de las mejores visitas ambientadas en la Gran Guerra que yo haya podido hacer: la de las trincheras y los búnkers del año 1914. Aquella representación de cómo vivieron los soldados a pie de trincheras la geurra es aterrador. De fondo el sonido de ametralladoras y explosiones casi te hacen agachar la cabeza: la oscuridad penetrante, los sacos de arena ayudan a sentir la claustrofobia propia del momento. e incluso hay un búnker hundido en el que mantener el equilibrio se hace harto difícil.

Es la Ciudadela, sin duda, y me repito, la mejor visita de la ciudad de Dinant, y más para alguien que ama la Historia.

Dinant desde la Ciudadela

Información práctica sobre la Ciudadela de Dinant

  • Fechas de apertura y horarios:
    • De abril a septiembre (temporada oficial): abierto de 10 a 18 h.
    • De octubre a marzo, cierra los viernes, y el telesférico solo abre los fines de semana.
    • En enero sólo abre los fines de semana
  • Precios:
    • Adultos: 7,5 €
    • Niños, de 4 a 12 años: 5,5 €
    • Para grupos de al menos 20 personas:
      • Adultos: 5,6 €
      • Niños: 4,6 €
  • Para llegar:
    • Subiendo la escalera, con 408 escalones
    • En el teleférico que se toma en la Plaza Mayor (la principal) de Dinant.
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